iPhone 5

Las cifras saludan con orgullo al iPhone 5. En su fin de semana de estreno ””entre los dí­as 21 y 23 de septiembre””, las ventas del nuevo teléfono táctil de Apple alcanzaron las cinco millones de unidades, tumbando los registros alcanzados el año pasado con el iPhone 4S. No obstante, los récords comerciales, las largas colas en las tiendas de Apple y en las sedes de las operadoras que lo comercializan, y el entusiasmo generalizado quedan ensombrecidos con algunos datos que pueden llegar a frenar la escalada de dispositivo.

iPhone 5

En la antesala del lanzamiento ya se hablaba de algunos errores que dejaban un sabor agridulce entre no pocos interesados en el iPhone 5. La presencia del nuevo puerto propietario es uno de ellos. Y es que Lightining, que es como se llama la nueva entrada que sustituye al dock de 30 pines, obliga al posible usuario de este equipo a renovar su colección de accesorios y cables. Incluso con el adaptador que Apple poner a la venta por 30 euros es posible que no todos los complementos que funcionaban con las cinco generaciones anteriores del iPhone sean reconocidos por el iPhone 5. Si eras de los que contaba con un cable o cargador compatible en varios lugares ””en casa, en trabajo, en el bolso, en el coche…””, tendrás que pensar en hacer nuevos desembolsos por culpa de la presencia de este nuevo conector que, por otro lado, permite enchufar la toma en dos direcciones y hace que las transferencias ganen en velocidad.

Ya durante los primeros dí­as de lanzamiento del terminal, esos en los que se ha confirmado un nuevo hito en ventas, quedó constancia de una serie de problemas adicionales. El más flagrante, el de la nueva carcasa. Y es que el aluminio que se ha empleado en el iPhone 5 le confiere al teléfono un aspecto tan elegante como frágil. No es difí­cil que surjan arañazos en la superficie del aparato, y en caso de golpe o caí­da accidental, es más que probable que instalemos una muesca perenne en la banda que rodea al chasis del aparato. Por suerte, el conjunto parece que es más resistente a roturas de lo que lo era en los iPhone 4 y iPhone 4S.

iPhone 5

Ahí­ no acaba la cosa. Otro rosario de incidencias no ha tenido reparos en dejarse ver en el iPhone 5. En no pocas unidades se han comprobado problemas con la conexión Wi-Fi, que es precisamente uno de los atractivos mejorados en esta edición. Supuestamente, deberí­a ir más rápida en las transferencias de datos en accesos a Internet a través de redes inalámbricas, pero según un problema que aún no ha sido resuelto, éstas van preocupantemente lentas. Por otro lado, también se han registrado incidencias con la baterí­a del dispositivo, que se consume antes de lo esperado, aunque este problema está más ligado supuestamente a la gestión que iOS 6 hace de la autonomí­a.

iOS 6 es, precisamente, otra de las fuentes de problemas del equipo. En este sentido, la aplicación nativa de Mapas es la protagonista absoluta de las incidencias. No sólo ofrece vistas que mezclan alzados tridimensionales espectaculares con trazados literalmente descabezados de algunos enclaves, sino que además, llega a presentar situaciones y localizaciones que en ocasiones distan varios kilómetros de las posiciones originales. Pero ahí­ no acaba la cosa.

iPhone 5

La cámara de ocho megapí­xeles con nuevas lentes de cristal de zafiro también es foco de disgustos. En concreto, en ocasiones llega a realizar capturas que muestran destellos no deseados de una extraña luz violácea que, si bien pueden darle en ocasiones un toque artí­stico a las fotografí­as, resulta desagradable por lo indeseado. Y por si fuera poco, muchas unidades del iPhone 5 también hacen gala de un acabado mal rematado cuando se comprueba que el hueco de la tecla de encendido filtra luz procedente de la pantalla.

Ante semejante desfile de imperfecciones ””para un terminal que cuesta entre 680 y 880 euros, ojo”” cabrí­a pensar que las incidencias proceden de las fábricas donde se ensambla el dispositivo. Y ciertamente, en Foxconn, que es donde se produce el iPhone 5, saben lo que son los problemas. De hecho, durante los dí­as pasados se registraron una serie de revueltas en las que se vieron involucrados miles de empleados, muchos de los cuales acabaron incluso heridos. Las instalaciones tuvieron que clausurarse temporalmente hasta con vistas a templar los ánimos. Y es que parece que las condiciones de trabajo en las que se desarrolla en proceso de producción de los artí­culos que allí­ se fabrican no están a la altura en cuanto a condiciones laborales.

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