
El segmento de los teléfonos plegables, que durante años ha sido un terreno de experimentación para varios fabricantes, suma un nuevo integrante. La llegada del iPhone Duo marca la entrada oficial de la marca de Cupertino en este formato, introduciendo una propuesta que busca resolver uno de los grandes desafíos de esta tecnología: cómo ofrecer una pantalla de gran tamaño en el interior sin comprometer la comodidad y el grosor del dispositivo cuando está cerrado.
Para entender la relevancia de este paso, conviene recordar la evolución de los smartphones en la última década. La tendencia generalizada de ampliar el tamaño de las pantallas encontró un límite físico evidente: las dimensiones de nuestros bolsillos y la ergonomía de nuestras manos. Los paneles flexibles surgieron como la respuesta técnica a este dilema, actuando como un libro que se despliega. Sin embargo, los primeros intentos del mercado sufrían de arrugas visibles en la zona de dobles, bisagras frágiles y grosores excesivos.
Diseño que apuesta por la continuidad
En este contexto, el planteamiento del nuevo dispositivo se basa en la continuidad. Cuando está cerrado, el teléfono dispone de una pantalla exterior de 5,4 pulgadas con la misma proporción de aspecto que los modelos convencionales de la marca, lo que evita que las aplicaciones se vean comprimidas o estiradas. Al abrirlo, el panel interior alcanza las 7,6 pulgadas, ofreciendo un área de trabajo un 50 % mayor que la de un modelo Max tradicional. Para mitigar los reflejos y disimular la línea central donde el cristal se dobla, se ha empleado un tratamiento nanotexturizado en el acabado de la pantalla interior, un proceso químico que altera la superficie a nivel microscópico para dispersar la luz en lugar de reflejarla como un espejo.
Mecánicamente, el reto principal de un dispositivo de estas características reside en la articulación. La bisagra del terminal utiliza un sistema compuesto por más de un centenar de piezas de precisión y una cubierta fabricada mediante impresión 3D en titanio. Para evitar que la pantalla sufra fatiga con el paso del tiempo, el panel interno no se dobla en un ángulo vivo, sino que utiliza varias capas adhesivas flexibles que se desplizan ligeramente entre sí durante el movimiento, reduciendo la tensión estructural sobre el material orgánico de los píxeles. El chasis exterior, construido en titanio de grado 5, se complementa con refuerzos de fibra cerámica y placas internas para mantener la rigidez.
A nivel de rendimiento, el procesamiento corre a cargo del chip A20 Pro, fabricado con una litografía de 2 nanómetros. En términos sencillos, cuanto menor es este número, más transistores se pueden empaquetar en el mismo espacio, lo que se traduce en una mayor eficiencia energética y velocidad de cálculo. Como los teléfonos plegables concentran los componentes en un espacio más reducido, la disipación del calor se convierte en un punto crítico. Para gestionarlo, se ha integrado una cámara de vapor conectada directamente al procesador; este sistema funciona evaporando un líquido en una cavidad sellada al detectar calor, desplazándolo hacia las zonas frías para condensarlo y repetir el ciclo de forma continua.
El apartado energético se ha resuelto dividiendo la batería en dos celdas independientes, situadas a cada lado de la estructura. Mediante un sistema de reequilibrio por software, ambas celdas operan de forma simétrica, distribuyendo el consumo según la pantalla que se esté utilizando en cada momento.
El cambio de forma también impacta en el software y en el apartado fotográfico. El sistema operativo iOS 27 desplaza elementos clave como la barra de estado y los controles a los laterales para aprovechar la altura de la pantalla abierta, e introduce la posibilidad de ejecutar dos aplicaciones simultáneamente en paralelo mediante vista dividida. En cuanto a las cámaras, además del sensor principal de 48 megapíxeles y el ultra gran angular, el diseño plegable permite utilizar la pantalla exterior como visor cuando se captura con las lentes traseras, o bien apoyar el teléfono en una superficie plana a modo de trípode improvisado para videollamadas o tomas de larga exposición.
La integración de la inteligencia artificial en el dispositivo permite procesar tareas como la edición fotográfica avanzada o el análisis de imagen en tiempo real dentro del propio procesador local, minimizando la necesidad de enviar datos a servidores externos para proteger la privacidad del usuario.
Precio y fecha de lanzamiento
El dispositivo estará disponible en configuraciones que van desde los 256 GB hasta los 2 TB de capacidad, con un precio de partida de 2.340 euros. El periodo de reservas se abrirá el 16 de octubre, con llegada a las tiendas programada para el 23 de octubre. La convergencia entre hardware flexible y software adaptado sugiere un cambio gradual en la forma en que interactuaremos con la tecnología móvil en los próximos años, consolidando el formato plegable como una alternativa madura dentro de la telefonía de consumo.