Pantalla rota

El mayor temor que puede tener el usuario de un smartphone es, en lo tocante a su relación con el terminal, que la pantalla del dispositivo presente problemas. Y ya no digamos si se rompe. Aunque a dí­a de hoy los fabricantes apuestan por soluciones de protección, como las láminas Gorilla Glass, así­ como recursos adicionales, es difí­cil garantizar al cien por cien la invulnerabilidad del panel. Los equipos de más reciente hornada tratan de asegurar que sus estructuras están pensadas para resistir golpes y arañazos, pero a pesar de ello podemos llegar a llevarnos un susto si no tomamos las precauciones adecuadas. En estas lí­neas propondremos cinco recomendaciones enfocadas a mantener la pantalla de nuestro móvil intacta, comenzando por un consejo básico: evita a toca costa que se te caiga el teléfono.

Protector de pantalla

Protectores de pantalla

Es sin duda uno de los recursos más clásicos. El iPhone no fue el primer móvil táctil del mercado, pero sí­ el que popularizó el uso de esas pegatinas que, una vez adheridas al panel, permití­a que el dispositivo se ahorrase arañazos y picaduras. Este tipo de protectores ya se venden en todo tipo de formatos, diseñados para prácticamente cualquier dispositivo del mercado. Suelen comercializarse en paquetes de varias unidades, de modo que podamos ir remplazándolos cuando el uso los vaya deteriorando. Su instalación no reduce la sensibilidad de la pantalla significativamente y suelen ser muy económicos.

Llaves y móvil en el bolsillo: mala combinación

Un porrazo es normalmente lo que más miedo da si queremos evitar que la pantalla del smartphone sufra daños. Pero hay otro peligro quizás no tan escandaloso, pero igualmente dañino si llega a materializarse. Nos referimos al descuido que supone llevar en el mismo bolsillo nuestro móvil táctil y cualquier otro objeto que pueda arañar su pantalla, como un juego de llaves. Aunque aparentemente no tendrí­a porqué haber problemas, en la práctica muchos de los desperfectos que se generan a largo plazo en la superficie del dispositivo vienen dados por esta situación. Y aunque la rotura del panel es más escandalosa, no hay que despreciar las molestias que puede ocasionar una pantalla arañada.

Siempre boca arriba

Es habitual, aunque quizás inapropiado, que cuando llegamos a un sitio y nos sentamos a la mesa saquemos el móvil y lo dejemos a la vista. Independientemente de las distracciones que eso puede generar, si a pesar de todo no nos quitamos esa costumbre de encima tendremos que tener en cuenta que el dispositivo no ha de ser depositado sobre su pantalla. Y es que no es extraño que dejemos el móvil boca abajo, sin tener en cuenta que la superficie sobre la que lo dejamos puede contener trazas o pequeños desniveles que puedan marcar el panel a largo plazo. Incluso si lo ponemos boca arriba podemos arañar el reverso del equipo, algo que será especialmente perjudicial en los terminales con acabado de cristal o de plástico brillante. Pero en esos casos no hay daños significativos que se traduzcan en problemas de uso.

Funda

Fundas con ventanilla abatible

Aunque no son las más cómodas, las carcasas y fundas que incorporan ventanas pueden ser de gran ayuda si queremos dilatar la vida de la pantalla de nuestro smartphone. Algunos fabricantes han lanzado accesorios oficiales que incluyen pequeñas aberturas que permiten visualizar información del panel sin abrir la funda, por lo que se facilita que la pantalla esté protegida durante más tiempo. El uso de este tipo de complementos jugará en favor de la seguridad de nuestro dispositivo.

Cuidado con los pendientes

Quizás el factor más inevitable a tener en consideración cuando queremos proteger la pantalla del smartphone ante posible arañazos se lo encuentren quienes lleven pendientes. Resulta prácticamente imposible estar al tanto de cómo nos llevamos el móvil a la oreja si usamos este tipo de complementos, pero desde luego es un factor a tener en cuenta. Los pendientes y abalorios con diseños puntiagudos o con estructuras compuestas pueden llegar a golpear la pantalla del terminal, especialmente si nos pegamos demasiado el móvil a la cara cuando lo usamos en conversación. Como decimos, en la práctica es un factor muy difí­cil de controlar, aunque si pensamos que puede ser algo que en nuestro caso es un riesgo ””algo especialmente presente para usuarios con smartphones de gran formato””, podemos recurrir a accesorios de tipo manos libres para exponer el equipo lo menos posible a los daños que ello pudiera ocasionar.

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