Apple vuelve a tener problemas en China, esta vez con la dura consecuencia de no poder vender ni el iPhone 6 ni el iPhone 6 Plus por problemas de patentes. Todo comenzó hace unos meses, cuando la pequeña empresa local Shenzhen Baili, especializada en smartphones de gama baja, demandó a Apple por considerar que ésta había copiado el diseño de su modelo 100C. Semanas después la justicia le dio la razón, quedando terminantemente prohibido para Apple vender tanto el iPhone 6 como el iPhone 6 Plus en Beijing, lo que supone perder un mercado de más de doce millones de habitantes. ¿Está realmente China intentando acabar con las ventas del iPhone en su propio territorio?
Para algunos analistas todo esto podría tratarse de una estrategia del fabricante asiático para conseguir un acuerdo económico con el gigante de Cupertino. Es muy probable que Apple no acabara negándose para evitar problemas mayores y acabar así con este escándalo. Para Shenzhen Baili y también para la justicia China, los dos modelos de iPhone son una copia exacta de su teléfono 100C. Dado a que este pequeño fabricante patentó antes el diseño, el tribunal ha ordenado el cese para vender los iPhone 6. No en cambio de los iPhone 6S, que tendrían validez exclusivamente en Pekín.
Si nos fijamos en un modelo 100C y en un iPhone 6 observamos ciertas similitudes, pero claras diferencias. No hay más que fijarse en el chasis para verlo más claro. Mientras que el del iPhone está construido en metal, el del 100C es de policarbonato. Es cierto que ambas carcasas tienen una forma similar, pero algunos elementos como el altavoz o el flash están situados en distintos lugares. En cualquier caso, uno de los diseñadores del 100C ha informado en Internet del porqué de la demanda interpuesta. El diseñador ha explicado que ambos diseños coinciden en un 80 por ciento. De hecho, las esquinas cuentan con el mismo ángulo, la cámara posterior está ubicada en el mismo lugar, el lateral es igual, así como el diseño de la ranura para las tarjetas SIM. El diseñador ha comentado que lo que hay que tener en cuenta es que su móvil fue lanzado medio año antes que el de Apple, por lo que, en su opinión, el plagio es evidente.
ero lo que más sorprende del asunto, y de ahí que los analistas piensen que podría tratarse de una estrategia del fabricante, es que Shenzhen Baili se declaró en bancarrota el año pasado y ya no comercializa sus teléfonos. Incluso, la página web de la empresa aparece como borrada. Este caso nos recuerda a otro que Apple también perdió en China en 2012, cuando Proview, otra compañía con dificultades económicas denunció a la firma californiana por el uso no autorizado del término iPad. El fabricante chino lo había registrado anteriormente para comercializar un ordenador de sobremesa. Por este tema, Apple tuvo que pagar la friolera de 60 millones de dólares con el objetivo de evitar un embargo de sus tablets y pérdidas económicas más grandes. Por aquel entonces muchos especularon con que la justicia china y este fabricante estaban aliados, pero finalmente el asunto quedó ahí.
Además, este mismo año se decidió que Apple tenía que compartir la marca iPhone con otro comerciante del país. Eso sí, en este caso la empresa china se encarga de fabricar complementos de cuero y no productos tecnológicos. Lo cierto es que si nos fijamos en los números la compañía de la manzana ha perdido bastante fuelle en el mayor mercado del planeta. Con una cuota del 8%, su posición está muy lejos de compañías como Xiaomi (que se sitúa en el 25%). Todo indica que este no será el último escollo al que se enfrente Apple en los próximos meses. ¿Oportunismo o estrategia a gran escala del gigante asiático?