
No todos los consumidores se «casan» de por vida con un operador móvil. Las ofertas o las promociones pueden animar a probar con otro, pero manteniendo el mismo número de móvil. La recomendación de un amigo o un familiar también puede llevar a pasar de una compañía a otra. En otros supuestos lo que el cliente pretende es que la operadora actual ofrezca un teléfono móvil nuevo.
Sea cual sea el motivo, la cuestión es que, en España, unos 300.000 usuarios suelen cambiar de operador cada mes. Antes de realizar esa operación de portabilidad conviene conocer varios asuntos. La CMT (Comisión del Mercado de Telecomunicaciones) destaca que todo este proceso debe durar un máximo de cinco días laborables, que es el plazo fijado para que las compañías realicen la transferencia del número.

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Las operadoras no pueden denegar la portabilidad porque haya facturas sin pagar. Por otro lado, el consumidor puede arrepentirse hasta un día y medio antes de que la transferencia del número concluya. De hecho, en España, el 40 por ciento de las solicitudes de portabilidad se cancelan. Eso suele deberse a que la operadora actual pone sobre la mesa una contraoferta, algo voluntario a lo que no está obligada.