iPhone 4S y Samsung Galaxy S2: una prueba a golpes 1

El iPhone 4S repite el mismo diseño que el iPhone 4. Es algo que ya sabes. Que ambos teléfonos compartan el que posiblemente sea el aspecto más estético, elegante y cuidado de todo el parque de smartphones es algo tan repetido en forma de opiniones como peligroso a la hora de garantizar la seguridad de los manzanófonos en caso de descuido o accidente.

Y es que a pesar de haberse dicho hasta la saciedad que Apple habrí­a instalado una protección extra a ambos lados del burladero (es decir, tanto en la pantalla táctil como en la espalda acristalada del terminal), que sólo podrí­a doblegarse ante los arañazos practicados con un diamante, la realidad pasa por una ví­a muy diferente.

iPhone 4S y Samsung Galaxy S2: una prueba a golpes 2

A través de All Things Digital hemos conocido un ví­deo que pone a prueba el iPhone 4S y el Samsung Galaxy S2 (que es, este último, el que a dí­a de hoy se considera la alternativa más firme al último terminal de Apple) en un terreno alejado de lo técnico: la resistencia a porrazos y caí­das. La comprobación se ha hecho por métodos tan rudimentarios como reales y aplicables a los avatares con los que podrí­an encontrarse estos móviles en su dí­a a dí­a.

Tres caí­das, tres, son las que han tenido que soportar el iPhone 4S y el Samsung Galaxy S2. La primera, a la altura a la que, normalmente, cualquier usuario sostendrí­a el teléfono mientras lo usa; la segunda, un poco más elevado, a la altura del hombro; y la última, lo más alto posible, a la altura del rostro (para esas veces en que, mientras hacemos una foto, el teléfono se nos resbala de las manos).

iPhone 4S y Samsung Galaxy S2: una prueba a golpes 3

El resultado de este violento test ha sorprendido a los propios autores de la cientí­fica salvajada. En la primera caí­da, el iPhone 4S se quebró a la altura del cristal trasero (por cierto, Siri dejó constancia del miedo que le provocaba el test). La segunda pudo soportarla con estoicismo. Pero a la tercera, ya se sabe, fue la vencida, y el cristal delantero del iPhone 4S quedó hecho añicos. Por cierto, el suelo no era de diamante, por si habí­a dudas.

Tras esto, se repitió la prueba con el Samsung Galaxy S2. No obstante, los resultados fueron completamente contrarios. El smartphone del fabricante coreano sólo sufrió un arañazo superficial en la carcasa trasera, y ni la estructura ni la pantalla acabaron dañadas tras someterse a los impactos.

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