Cómo usar las funciones manuales en la cámara de tu móvil

De entre todos los usos que se le puede dar a un teléfono actualmente, la fotografía destaca. Y no destaca únicamente por la cantidad de fotos que se realizan alrededor del mundo con la cámara de un móvil, sino también por la revolución que ha supuesto el no necesitar una cámara aparte. Además, las cámaras integradas en los móviles han conseguido una comodidad para tomar fotos que antes era inimaginable. Donde antes se necesitaba llevar la cámara encima y que ésta estuviera preparada, ahora solo necesitamos sacar nuestro teléfono del bolsillo y pulsar un botón.

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Sin embargo, existen personas que, sin buscar la profesionalidad de una cámara réflex, sí buscan un mayor control a la hora de fotografiar algo desde sus terminales. Y este mayor control pasa obligatoriamente por conocer el funcionamiento de las distintas opciones que nos ofrece nuestro dispositivo. Por ello, hoy hemos pensado en aclarar los términos que generalmente desconocemos sobre la cámara de nuestro móvil. Asimismo, explicaremos el funcionamiento de dichas opciones y cómo afectan al resultado final de nuestra fotografía.

El modo de enfoque

El modo de enfoque es una de las opciones más importantes a la hora de tomar una foto con el móvil. Como su propio nombre indica, ajusta el enfoque que se usará a la hora de tomar la foto. No debemos confundir este término con el enfoque manual, ya que son dos términos distintos. En un teléfono móvil, las opciones de enfoque están generalmente limitadas a tres: enfoque automático, enfoque macro y enfoque infinito.

  • El enfoque automático: Hace exactamente lo que indica su nombre. Decide, calcula y ajusta automáticamente el enfoque para cada toma.
  • El enfoque macro: El macro se centra en los objetos pequeños y de distancias muy cortas. Para fotografiar objetos desde muy cerca, ésta es nuestra mejor opción.
  • El enfoque a infinito: Obviamente, con este término no nos referimos a enfocar infinitamente, ya que esto es imposible. El enfoque a infinito se usa para resaltar objetos lejanos. Con este modo de enfoque, es posible fotografiar de forma nítida la luna o alguna montaña lejana.

Exposición

Alta exposición

Si el modo de enfoque no era la opción más importante a la hora de tomar fotos, es porque la exposición compite también por ese título. Esta opción es en gran parte la que diferencia una buena foto de una mala. Por ello, debemos entender perfectamente qué es la exposición y qué supone en el resultado final de nuestra imagen.

Cuando hablamos de exposición, nos referimos a la cantidad de luz que capta la cámara para tomar una fotografía. En ciertos teléfonos, la exposición aparece indicada también como EV o Exposure Value. Esta capacidad repercute de forma directa en la nitidez y en el color de una foto. La capacidad de exposición de una cámara está directamente ligada a la apertura de su lente. Esto quiere decir que una cámara con una apertura de f/1.8 tendrá mayor capacidad de exposición que una lente de f/2.2.

Baja exposición

No obstante, en la cámara de nuestro móvil, la exposición pierde cierta relevancia, ya que configuramos esta opción de forma digital. Por tanto, el resultado obtenido con la variación de la exposición en un teléfono puede verse reducido a un simple cambio de brillo. Aun así, este cambio es capaz de suponer una mejora notable de la calidad de la foto.

El valor a usar para medir la exposición en nuestro terminal es muy simple. Generalmente, las cámaras de nuestros dispositivos no pasarán de un +3 de exposición ni bajarán del -3 de ésta. Sabiendo esto, la fórmula es sencilla: a mayor exposición, mayor brillo (primera imagen), y a menor exposición, mayor oscuridad (segunda imagen).

El balance de blancos

Fluorescente cálido

Hasta ahora hemos hablado de enfoque y luz, pero la siguiente opción es clave para el color. Hablamos del balance de blancos o, como aparece en algunos móviles, el ‘White Balance’ (WB). Esta opción controla la temperatura del color de nuestra cámara. La temperatura determina si la imagen tendrá tonos propios de temperaturas más frías (rojos, amarillos y anaranjados) o más calientes (blancos y azulados). Dependiendo de la escena que queramos fotografiar, el balance de blancos debe ser distinto. Para ciertas imágenes es clave una buena configuración, ya que implica una mejora significativa de la calidad de nuestra foto.

Fluorescente Luz del día

En las tres imágenes de arriba, es posible apreciar la diferencia entre distintos balances. La primera imagen está tomada con una temperatura de color alta, y esto es visible en la presencia de tonos azules. Para esta primera foto se ha usado un balance de blancos de luz fluorescente cálida.

Por otra parte, en la segunda imagen es posible ver que el color ha mejorado, adquiriendo un tono más natural. No obstante, aún permanecen algunos restos de tonos azulados en ciertos lugares. Esta segunda fotografía se ha tomado con un balance de blancos de luz fluorescente.

Por último, en la tercera fotografía podemos apreciar la configuración óptima de color para la escena que queremos captar. A diferencia de las otras dos imágenes, el color de esta tercera foto concuerda con el color del paisaje. El resultado salta a la vista: la fotografía representa de manera más fiel lo que el ojo ve en el momento de captar la imagen. En este caso, la configuración del balance de blancos se establece en el modo día soleado.

Un dato a tener en cuenta es que, el tipo de luz que indique cada opción del balance de blancos no debe concordar obligatoriamente con el tipo de luz de la escena. Es muy probable que, para una foto con luz artificial, queramos usar un balance de blancos de día soleado. Todo depende de la calidez que queramos darle a nuestra fotografía.

La sensibilidad ISO

Esta última configuración es de las más desconocidas en la cámara de nuestro teléfono. El ISO es de las opciones más interesantes a la hora de buscar otros enfoques artísticos en una foto. Explicado de forma simple, el ISO mide la sensibilidad de nuestra cámara en relación a la luz que capta. Esto se traduce en que, a mayor cantidad de luz, menos sensibilidad ISO. Pero, ¿cómo se plasma esto en una imagen?

Los más aficionados a la fotografía estarán acostumbrados a escuchar y lidiar con la palabra ‘ruido’. El ruido en una foto es ese efecto granulado que aparece, generalmente por la baja calidad del sensor. Sin embargo, con la sensibilidad ISO, es posible configurar en cierta medida la cantidad de ruido de una imagen. Si antes hablábamos de que la cantidad de luz es inversamente proporcional a la sensibilidad ISO, debemos saber que, a mayor sensibilidad ISO, mayor cantidad de ruido tendrá nuestra fotografía.

Baja sensibilidad ISO Alta sensibilidad ISO

Aun así, un ISO alto no solo implica ruido, sino mejor captación de la luz. Si observamos las dos imágenes de arriba, es posible apreciar las diferencias. La primera imagen está tomada con una sensibilidad ISO baja. Esto se aprecia en la oscuridad de la foto, y en el poco ruido de la misma. No obstante, en la segunda imagen el ruido es mayor, pero la oscuridad ya no supone un problema. Esto es debido a la alta sensibilidad aplicada.

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