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Tiempos difí­ciles para Orange: La operadora ha anunciado sus resultados del ejercicio 2015 y el panorama luce complicado en el mercado español, donde la francesa ha perdido un 2,3 por ciento de sus ingresos. Por si el tema es difí­cil, ya que perder dinero sienta mal en todos los niveles, recordemos que Orange se encuentra en pleno proceso de reorganización tras la compra de Jazztel, con las dificultades que ello podrí­a suponer.

Reseñan en El Confidencial que en la operadora naranja se recortarán 550 puestos de trabajo, cosa que ha sentado bastante mal en los sindicatos de trabajadores que se niegan a tal ajuste de plantilla, poniendo incluso en duda la ‘viabilidad de la empresa’ si falta tal número de trabajadores. Desde la cúpula directiva de Orange en España aseguran que, si bien la integración con Jazztel ha dejado ver redundancias en ciertos puestos como los de soporte y atención al cliente, nunca han considerado “la reducción de plantilla como un elemento clave de esas sinergias”.

Fuentes sindicales consultadas por el citado diario señalan con suspicacia que las duplicidades a las que se refiere la directiva tengan que ver con trabajadores de la base de la empresa y no con los puestos de mando. A lo que desde Orange habrí­an respondido que como la integración Orange – Jazztel comenzó en el área directiva allí­ se ha reducido ya un tercio del personal.

Orange y Jazztel

Recordemos que a finales de 2014 Jazztel anunciaba que habí­a sido adquirida por Orange por 3.300 millones de euros, y que la transacción fue autorizada por la Comisión Europea a mediados de 2015, comenzando entonces el proceso de integración de ambas compañí­as. Si bien por un lado esto supone crecimiento al poder abordar el mercado de las telecomunicaciones sumando las fortalezas de ambas empresas; también implica la necesaria depuración de las plantillas de trabajadores y es que, como es de suponer, al fusionarse dos empresas suelen haber puestos de trabajo duplicados.

Lo cierto es que los ingresos totales de Orange en España fueron de 4.253 millones en 2015, es decir, un 2,3 por ciento menos que el año anterior donde habí­a facturado 4.355 millones de euros. Sin embargo, y pese a lo complicado que esto pueda ser para la operadora, el panorama no es del todo gris: Orange cerró el 2015 con 15,2 millones de clientes de telefoní­a móvil, es decir, un 5,2 por ciento más que en 2014.

Pareciera entonces que la portabilidad no le ha pasado factura a la operadora naranja, desde donde explican, además, que han logrado el equilibrio financiero, ya que si bien los ingresos han descendido, también lo han hecho los costes comerciales. Destacan desde Orange, además, que si bien su negocio móvil habí­a caí­do un 2,7 por ciento en el tercer trimestre de 2015, el volumen del mismo se recuperó en el cuarto trimestre llegando a crecer un 0,7 por ciento, que según apuntan es sí­ntoma de bienestar en su negocio. 

Así­ las cosas, habrá que esperar a ver cómo se desarrollan los acontecimientos y qué tanto pueda afectar el descontento de los sindicatos de trabajadores al servicio que presta Orange a sus clientes tanto de telefoní­a móvil como de telefoní­a fija e Internet. No serí­a la primera vez que un problema con los sindicatos repercuta en el servicio prestado por un operador.

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